Había dejado de trabajar, de estudiar y hasta de crear y expresar lo que tenía dentro. Cada vez descendía más y más por una espiral infinita y cada vez sentía menos deseos de existir y salir de ella...
No es que desde el interior de la espiral no viese la salida, sino que no comprendía cuál era el sentido de ir hacia ella. Incesantemente me preguntaba "para qué?" y no era capaz de encontrar una respuesta que me fuese lo suficientemente satisfactoria. No vislumbraba razones para hacer nada y, por ende, nada hacía... Mucho tiempo permanecí en ese letargo. Debo decir que las personas que tenía a mi alrededor tampoco me impulsaban hacia adelante pero no puedo culparlos de nada, la transformación debía surgir de mi.
No es que desde el interior de la espiral no viese la salida, sino que no comprendía cuál era el sentido de ir hacia ella. Incesantemente me preguntaba "para qué?" y no era capaz de encontrar una respuesta que me fuese lo suficientemente satisfactoria. No vislumbraba razones para hacer nada y, por ende, nada hacía... Mucho tiempo permanecí en ese letargo. Debo decir que las personas que tenía a mi alrededor tampoco me impulsaban hacia adelante pero no puedo culparlos de nada, la transformación debía surgir de mi.
Con el tiempo alcancé la conclusión de que continuar en este estado tampoco tenía ninguna utilidad. Debía hacer algo con esta ¿vida? que tenía o dejar de existir. Obviamente esta última opción fue la primera en ser considerada; representaba la salida fácil y rápida. Sería una falacia decir que no lo he intentado, pero mi voluntad carecía de la fuerza necesaria en aquel entonces...
Siendo que la "salida fácil" resultó bastante difícil de seguir para mi, me vi casi obligada (por mi misma) a tomar las riendas de mi existencia. También hubo en esta etapa personas en mi entorno que se dedicaron a darme todo su apoyo. Primero para que comience, luego para que no me detenga. Sí, es posible ir hacia adelante sin la contención del entorno y es algo que hubiese hecho tarde o temprano, pero realmente agradezco a quienes hicieron que mi camino fuese menos tortuoso.
A fines del pasado año comencé mi metamorfosis: Me inscribí en una carrera, busqué un empleo y, de a poco, volvía a expresar a través del arte lo que poseo en mi interior... Y aún así no me sentía completa. No me sentía a mi misma. Era como si de repente me encontrase haciendo todo lo que se suponía que debía hacer pero no lo que QUERÍA hacer. Ni siquiera tenía noción de qué era exactamente lo que quería. Necesitaba tiempo conmigo misma y, al permanecer en el lugar donde estuve tanto tiempo dormida, rodeada de las mismas personas que me acompañaban en el letargo, no lograba escucharme. Necesitaba un viaje. Sola, a mi manera y sin importar las opiniones del resto. Fue así como un lunes decidí que viajaría y al día siguiente me embarqué en una aventura.
Este es el diario de ese viaje maravilloso que cambió para bien la forma en que me siento conmigo misma y con todo lo demás. He decidido compartirlo con la esperanza de que mi experiencia pueda ayudar a quien se encuentre en la encrucijada entre el "hacer" y el "no hacer". Creo que siempre será mejor hacer, vivir, tratar de ser feliz... Aunque el resultado no sea el esperado, siempre seré un poco más sabia por haberlo intentado.